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المؤلف: Miguel de Cervantes

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- Pues ¡voto a tal! -dijo don Quijote, ya puesto en cólera-, don
hijo de la puta, don Ginesillo de Paropillo, o como os llamáis,
que habéis de ir vos solo, rabo entre piernas, con toda la cadena
a cuestas.
Pasamonte, que no era nada bien sufrido, estando ya enterado que
don Quijote no era muy cuerdo, pues tal disparate había cometido
como el de querer darles libertad, viéndose tratar de aquella
manera, hizo del ojo a los compañeros, y, apartándose aparte,
comenzaron a llover tantas piedras sobre don Quijote, que no se
daba manos a cubrirse con la rodela; y el pobre de Rocinante no
hacía más caso de la espuela que si fuera hecho de bronce. Sancho
se puso tras su asno, y con él se defendía de la nube y pedrisco
que sobre entrambos llovía. No se pudo escudar tan bien don
Quijote que no le acertasen no sé cuántos guijarros en el cuerpo,
con tanta fuerza que dieron con él en el suelo; y apenas hubo
caído, cuando fue sobre él el estudiante y le quitó la bacía de
la cabeza, y diole con ella tres o cuatro golpes en las espaldas
y otros tantos en la tierra, con que la hizo pedazos.

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