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المؤلف: Miguel de Cervantes

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Con estas razones puso gana en todos los que escuchándole estaban
de saber quién fuese la mora y el captivo, pero nadie se lo quiso
preguntar por entonces, por ver que aquella sazón era más para
procurarles descanso que para preguntarles sus vidas. Dorotea la
tomó por la mano y la llevó a sentar junto a sí, y le rogó que se
quitase el embozo. Ella miró al cautivo, como si le preguntara le
dijese lo que decían y lo que ella haría. Él, en lengua arábiga,
le dijo que le pedían se quitase el embozo, y que lo hiciese; y
así, se lo quitó, y descubrió un rostro tan hermoso que Dorotea
la tuvo por más hermosa que a Luscinda, y Luscinda por más
hermosa que a Dorotea, y todos los circustantes conocieron que si
alguno se podría igualar al de las dos, era el de la mora, y aun
hubo algunos que le aventajaron en alguna cosa. Y, como la
hermosura tenga prerrogativa y gracia de reconciliar los ánimos y
atraer las voluntades, luego se rindieron todos al deseo de
servir y acariciar a la hermosa mora.

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