كتاب · Don Quijote de la Mancha
صفحة 277 من 2546
المؤلف: Miguel de Cervantes
الوقت0:00
السرعة (WPM)0.0
الدقة100.0%
اضغط ابدأ واكتب السطور بدقة. · مفتاح الرجوع معطل — استمر حتى بعد الخطأ.
El ventero, que vio a don Quijote atravesado en el asno, preguntó
a Sancho qué mal traía. Sancho le respondió que no era nada, sino
que había dado una caída de una peña abajo, y que venía algo
brumadas las costillas. Tenía el ventero por mujer a una, no de
la condición que suelen tener las de semejante trato, porque
naturalmente era caritativa y se dolía de las calamidades de sus
prójimos; y así, acudió luego a curar a don Quijote y hizo que
una hija suya, doncella, muchacha y de muy buen parecer, la
ayudase a curar a su huésped. Servía en la venta, asimesmo, una
moza asturiana, ancha de cara, llana de cogote, de nariz roma,
del un ojo tuerta y del otro no muy sana. Verdad es que la
gallardía del cuerpo suplía las demás faltas: no tenía siete
palmos de los pies a la cabeza, y las espaldas, que algún tanto
le cargaban, la hacían mirar al suelo más de lo que ella
quisiera.
اضغط ابدأ واكتب السطور بدقة.
لم يبدأ