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المؤلف: Miguel de Cervantes

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Es, pues, el caso que el yelmo, y el caballo y caballero que don
Quijote veía, era esto: que en aquel contorno había dos lugares,
el uno tan pequeño que ni tenía botica ni barbero, y el otro, que
estaba junto, sí; y así, el barbero del mayor servía al menor, en
el cual tuvo necesidad un enfermo de sangrarse y otro de hacerse
la barba, para lo cual venía el barbero, y traía una bacía de
azófar; y quiso la suerte que, al tiempo que venía, comenzó a
llover, y, porque no se le manchase el sombrero, que debía de ser
nuevo, se puso la bacía sobre la cabeza; y, como estaba limpia,
desde media legua relumbraba. Venía sobre un asno pardo, como
Sancho dijo, y ésta fue la ocasión que a don Quijote le pareció
caballo rucio rodado, y caballero, y yelmo de oro; que todas las
cosas que veía, con mucha facilidad las acomodaba a sus
desvariadas caballerías y malandantes pensamientos.

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