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المؤلف: Miguel de Cervantes

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Y así, picó a Rocinante, y siguióle Sancho con su acostumbrado
jumento; y, habiendo rodeado parte de la montaña, hallaron en un
arroyo, caída, muerta y medio comida de perros y picada de
grajos, una mula ensillada y enfrenada; todo lo cual confirmó en
ellos más la sospecha de que aquel que huía era el dueño de la
mula y del cojín.
Estándola mirando, oyeron un silbo como de pastor que guardaba
ganado, y a deshora, a su siniestra mano, parecieron una buena
cantidad de cabras, y tras ellas, por cima de la montaña, pareció
el cabrero que las guardaba, que era un hombre anciano. Diole
voces don Quijote, y rogóle que bajase donde estaban. Él
respondió a gritos que quién les había traído por aquel lugar,
pocas o ningunas veces pisado sino de pies de cabras o de lobos y
otras fieras que por allí andaban. Respondióle Sancho que bajase,
que de todo le darían buena cuenta. Bajó el cabrero, y, en
llegando adonde don Quijote estaba, dijo:

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