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المؤلف: Miguel de Cervantes

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Ellos, en fin, son labradores, gente llana, sin mezcla de alguna
raza mal sonante, y, como suele decirse, cristianos viejos
ranciosos; pero tan ricos que su riqueza y magnífico trato les va
poco a poco adquiriendo nombre de hidalgos, y aun de caballeros.
Puesto que de la mayor riqueza y nobleza que ellos se preciaban
era de tenerme a mí por hija; y, así por no tener otra ni otro
que los heredase como por ser padres, y aficionados, yo era una
de las más regaladas hijas que padres jamás regalaron. Era el
espejo en que se miraban, el báculo de su vejez, y el sujeto a
quien encaminaban, midiéndolos con el cielo, todos sus deseos; de
los cuales, por ser ellos tan buenos, los míos no salían un
punto. Y del mismo modo que yo era señora de sus ánimos, ansí lo
era de su hacienda: por mí se recebían y despedían los criados;
la razón y cuenta de lo que se sembraba y cogía pasaba por mi
mano; los molinos de aceite, los lagares de vino, el número del
ganado mayor y menor, el de las colmenas.

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