Buch · Don Quijote de la Mancha
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Autor: Miguel de Cervantes
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Y, cortando algunos, pidió la bendición a su señor, y, no sin
muchas lágrimas de entrambos, se despidió dél. Y, subiendo sobre
Rocinante, a quien don Quijote encomendó mucho, y que mirase por
él como por su propria persona, se puso en camino del llano,
esparciendo de trecho a trecho los ramos de la retama, como su
amo se lo había aconsejado. Y así, se fue, aunque todavía le
importunaba don Quijote que le viese siquiera hacer dos locuras.
Mas no hubo andado cien pasos, cuando volvió y dijo:
- Digo, señor, que vuestra merced ha dicho muy bien: que, para
que pueda jurar sin cargo de conciencia que le he visto hacer
locuras, será bien que vea siquiera una, aunque bien grande la he
visto en la quedada de vuestra merced.
- ¿No te lo decía yo? -dijo don Quijote-. Espérate, Sancho, que
en un credo las haré.
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