Libro · Don Quijote de la Mancha
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Autor: Miguel de Cervantes
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"No lo quiso creer Anselmo; antes, ciego de enojo, sacó la daga y
quiso herir a Leonela, diciéndole que le dijese la verdad, si no,
que la mataría. Ella, con el miedo, sin saber lo que se decía, le
dijo:
"-No me mates, señor, que yo te diré cosas de más importancia de
las que puedes imaginar.
"-Dilas luego -dijo Anselmo-; si no, muerta eres.
"-Por ahora será imposible -dijo Leonela-, según estoy de
turbada; déjame hasta mañana, que entonces sabrás de mí lo que te
ha de admirar; y está seguro que el que saltó por esta ventana es
un mancebo desta ciudad, que me ha dado la mano de ser mi esposo.
"Sosegóse con esto Anselmo y quiso aguardar el término que se le
pedía, porque no pensaba oír cosa que contra Camila fuese, por
estar de su bondad tan satisfecho y seguro; y así, se salió del
aposento y dejó encerrada en él a Leonela, diciéndole que de allí
no saldría hasta que le dijese lo que tenía que decirle.
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