Libro · Don Quijote de la Mancha
Pagina 138 de 2546
Autor: Miguel de Cervantes
Tiempo0:00
Velocidad (WPM)0.0
Precisión100.0%
Pulsa iniciar y escribe las líneas exactamente. · Retroceso desactivado — continua incluso tras un error.
Levantóse en esto un poco de viento y las grandes aspas
comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:
- Pues, aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me
lo habéis de pagar.
Y, en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora
Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien
cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a
todo el galope de Rocinante y embistió con el primero molino que
estaba delante; y, dándole una lanzada en el aspa, la volvió el
viento con tanta furia que hizo la lanza pedazos, llevándose tras
sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por
el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de
su asno, y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el
golpe que dio con él Rocinante.
- ¡Válame Dios! -dijo Sancho-. ¿No le dije yo a vuestra merced
que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos de viento,
y no lo podía ignorar sino quien llevase otros tales en la
cabeza?
Pulsa iniciar y escribe las líneas exactamente.
Sin iniciar