Boek · Don Quijote de la Mancha
Pagina 255 van 2546
Auteur: Miguel de Cervantes
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O ya que fuese por las amenazas de don Quijote, o porque Ambrosio
les dijo que concluyesen con lo que a su buen amigo debían,
ninguno de los pastores se movió ni apartó de allí hasta que,
acabada la sepultura y abrasados los papeles de Grisóstomo,
pusieron su cuerpo en ella, no sin muchas lágrimas de los
circunstantes. Cerraron la sepultura con una gruesa peña, en
tanto que se acababa una losa que, según Ambrosio dijo, pensaba
mandar hacer, con un epitafio que había de decir desta manera:
Yace aquí de un amador el mísero cuerpo helado, que fue pastor de
ganado, perdido por desamor. Murió a manos del rigor de una
esquiva hermosa ingrata, con quien su imperio dilata la tiranía
de su amor.
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