Boek · Don Quijote de la Mancha
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Auteur: Miguel de Cervantes
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Volvió la cabeza a estos gritos aquella señora, toda
sobresaltada, y, no viendo quién las daba, se levantó en pie y
fuese a entrar en el aposento; lo cual visto por el caballero, la
detuvo, sin dejarla mover un paso. A ella, con la turbación y
desasosiego, se le cayó el tafetán con que traía cubierto el
rostro, y descubrió una hermosura incomparable y un rostro
milagroso, aunque descolorido y asombrado, porque con los ojos
andaba rodeando todos los lugares donde alcanzaba con la vista,
con tanto ahínco, que parecía persona fuera de juicio; cuyas
señales, sin saber por qué las hacía, pusieron gran lástima en
Dorotea y en cuantos la miraban.
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