Boek · Don Quijote de la Mancha
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Auteur: Miguel de Cervantes
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- Déjeme vuestra merced, señor licenciado, que no es razón que yo
esté a caballo, y una tan reverenda persona como vuestra merced
esté a pie. - Eso no consentiré yo en ningún modo -dijo el cura-:
estése la vuestra grandeza a caballo, pues estando a caballo
acaba las mayores fazañas y aventuras que en nuestra edad se han
visto; que a mí, aunque indigno sacerdote, bastaráme subir en las
ancas de una destas mulas destos señores que con vuestra merced
caminan, si no lo han por enojo. Y aun haré cuenta que voy
caballero sobre el caballo Pegaso, o sobre la cebra o alfana en
que cabalgaba aquel famoso moro Muzaraque, que aún hasta ahora
yace encantado en la gran cuesta Zulema, que dista poco de la
gran Compluto.
- Aún no caía yo en tanto, mi señor licenciado -respondió don
Quijote-; y yo sé que mi señora la princesa será servida, por mi
amor, de mandar a su escudero dé a vuestra merced la silla de su
mula, que él podrá acomodarse en las ancas, si es que ella las
sufre.
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