Boek · Don Quijote de la Mancha
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Auteur: Miguel de Cervantes
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- Vuestra merced se sosiegue, señor mío -respondió Sancho-, que
bien podría ser que yo me hubiese engañado en lo que toca a la
mutación de la señora princesa Micomicona; pero, en lo que toca a
la cabeza del gigante, o, a lo menos, a la horadación de los
cueros y a lo de ser vino tinto la sangre, no me engaño, ¡vive
Dios!, porque los cueros allí están heridos, a la cabecera del
lecho de vuestra merced, y el vino tinto tiene hecho un lago el
aposento; y si no, al freír de los huevos lo verá; quiero decir
que lo verá cuando aquí su merced del señor ventero le pida el
menoscabo de todo. De lo demás, de que la señora reina se esté
como se estaba, me regocijo en el alma, porque me va mi parte,
como a cada hijo de vecino.
- Ahora yo te digo, Sancho -dijo don Quijote-, que eres un
mentecato; y perdóname, y basta.
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