Livro · Don Quijote de la Mancha
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Autor: Miguel de Cervantes
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Esta estraña visión, a tales horas y en tal despoblado, bien
bastaba para poner miedo en el corazón de Sancho, y aun en el de
su amo; y así fuera en cuanto a don Quijote, que ya Sancho había
dado al través con todo su esfuerzo. Lo contrario le avino a su
amo, al cual en aquel punto se le representó en su imaginación al
vivo que aquélla era una de las aventuras de sus libros.
Figurósele que la litera eran andas donde debía de ir algún mal
ferido o muerto caballero, cuya venganza a él solo estaba
reservada; y, sin hacer otro discurso, enristró su lanzón, púsose
bien en la silla, y con gentil brío y continente se puso en la
mitad del camino por donde los encamisados forzosamente habían de
pasar, y cuando los vio cerca alzó la voz y dijo: - Deteneos,
caballeros, o quienquiera que seáis, y dadme cuenta de quién
sois, de dónde venís, adónde vais, qué es lo que en aquellas
andas lleváis; que, según las muestras, o vosotros habéis fecho,
o vos han fecho, algún desaguisado, y conviene y es menester que
yo lo sepa, o bien para castigaros del mal que fecistes, o bien
para vengaros del tuerto que vos ficieron.
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