Livro · Don Quijote de la Mancha
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Autor: Miguel de Cervantes
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Despidióse del cabrero don Quijote, y, subiendo otra vez sobre
Rocinante, mandó a Sancho que le siguiese, el cual lo hizo, con
su jumento, de muy mala gana. Íbanse poco a poco entrando en lo
más áspero de la montaña, y Sancho iba muerto por razonar con su
amo, y deseaba que él comenzase la plática, por no contravenir a
lo que le tenía mandado; mas, no pudiendo sufrir tanto silencio,
le dijo:
- Señor don Quijote, vuestra merced me eche su bendición y me dé
licencia; que desde aquí me quiero volver a mi casa, y a mi mujer
y a mis hijos, con los cuales, por lo menos, hablaré y departiré
todo lo que quisiere; porque querer vuestra merced que vaya con
él por estas soledades, de día y de noche, y que no le hable
cuando me diere gusto es enterrarme en vida. Si ya quisiera la
suerte que los animales hablaran, como hablaban en tiempos de
Guisopete, fuera menos mal, porque departiera yo con mi jumento
lo que me viniera en gana, y con esto pasara mi mala ventura; que
es recia cosa, y que no se puede llevar en paciencia, andar
buscando aventuras toda la vida y no hallar sino coces y
manteamientos, ladrillazos y puñadas, y, con todo esto, nos hemos
de coser la boca, sin osar decir lo que el hombre tiene en su
corazón, como si fuera mudo.
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