Livro · Don Quijote de la Mancha
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Autor: Miguel de Cervantes
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Todo esto escuchaba Sancho, no con poco dolor de su ánima, viendo
que se le desparecían e iban en humo las esperanzas de su ditado,
y que la linda princesa Micomicona se le había vuelto en Dorotea,
y el gigante en don Fernando, y su amo se estaba durmiendo a
sueño suelto, bien descuidado de todo lo sucedido. No se podía
asegurar Dorotea si era soñado el bien que poseía. Cardenio
estaba en el mismo pensamiento, y el de Luscinda corría por la
misma cuenta. Don Fernando daba gracias al cielo por la merced
recebida y haberle sacado de aquel intricado laberinto, donde se
hallaba tan a pique de perder el crédito y el alma; y,
finalmente, cuantos en la venta estaban, estaban contentos y
gozosos del buen suceso que habían tenido tan trabados y
desesperados negocios.
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