Книга · Don Quijote de la Mancha
Страница 859 из 2546
Автор: Miguel de Cervantes
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A todo esto callaba la lastimada señora; y, aunque Dorotea tornó
con mayores ofrecimientos, todavía se estaba en su silencio,
hasta que llegó el caballero embozado que dijo el mozo que los
demás obedecían, y dijo a Dorotea:
- No os canséis, señora, en ofrecer nada a esa mujer, porque
tiene por costumbre de no agradecer cosa que por ella se hace, ni
procuréis que os responda, si no queréis oír alguna mentira de su
boca.
- Jamás la dije -dijo a esta sazón la que hasta allí había estado
callando-; antes, por ser tan verdadera y tan sin trazas
mentirosas, me veo ahora en tanta desventura; y desto vos mesmo
quiero que seáis el testigo, pues mi pura verdad os hace a vos
ser falso y mentiroso.
Oyó estas razones Cardenio bien clara y distintamente, como quien
estaba tan junto de quien las decía que sola la puerta del
aposento de don Quijote estaba en medio; y, así como las oyó,
dando una gran voz dijo:
- ¡Válgame Dios! ¿Qué es esto que oigo? ¿Qué voz es esta que ha
llegado a mis oídos?
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