Kitap · Don Quijote de la Mancha
Sayfa 337 / 2546
Yazar: Miguel de Cervantes
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Llegóse Sancho tan cerca que casi le metía los ojos en la boca, y
fue a tiempo que ya había obrado el bálsamo en el estómago de don
Quijote; y, al tiempo que Sancho llegó a mirarle la boca, arrojó
de sí, más recio que una escopeta, cuanto dentro tenía, y dio con
todo ello en las barbas del compasivo escudero.
- ¡Santa María! -dijo Sancho-, ¿y qué es esto que me ha sucedido?
Sin duda, este pecador está herido de muerte, pues vomita sangre
por la boca. Pero, reparando un poco más en ello, echó de ver en
la color, sabor y olor, que no era sangre, sino el bálsamo de la
alcuza que él le había visto beber; y fue tanto el asco que tomó
que, revolviéndosele el estómago, vomitó las tripas sobre su
mismo señor, y quedaron entrambos como de perlas. Acudió Sancho a
su asno para sacar de las alforjas con qué limpiarse y con qué
curar a su amo; y, como no las halló, estuvo a punto de perder el
juicio. Maldíjose de nuevo, y propuso en su corazón de dejar a su
amo y volverse a su tierra, aunque perdiese el salario de lo
servido y las esperanzas del gobierno de la prometida ínsula.
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