Boek · Don Quijote de la Mancha
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Auteur: Miguel de Cervantes
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- ¿Cómo me puedo engañar en lo que digo, traidor escrupuloso?
-dijo don Quijote-. Dime, ¿no ves aquel caballero que hacia
nosotros viene, sobre un caballo rucio rodado, que trae puesto en
la cabeza un yelmo de oro? - Lo que yo veo y columbro -respondió
Sancho- no es sino un hombre sobre un asno pardo, como el mío,
que trae sobre la cabeza una cosa que relumbra. - Pues ése es el
yelmo de Mambrino -dijo don Quijote-. Apártate a una parte y
déjame con él a solas: verás cuán sin hablar palabra, por ahorrar
del tiempo, concluyo esta aventura y queda por mío el yelmo que
tanto he deseado.
- Yo me tengo en cuidado el apartarme -replicó Sancho-, mas
quiera Dios, torno a decir, que orégano sea, y no batanes.
- Ya os he dicho, hermano, que no me mentéis, ni por pienso, más
eso de los batanes -dijo don Quijote-; que voto..., y no digo
más, que os batanee el alma.
Calló Sancho, con temor que su amo no cumpliese el voto que le
había echado, redondo como una bola.
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